La indignación crece, el "perro-flauta" que llevamos dentro está que muerde: Cada día nos llegan nuevas actuaciones genocidas de parte de los poderes financieros a través de sus capataces políticos.
Escondidos "sin sede ni identidad definida" continuan asediando a millones de familias sin el más mínimo escrúpulo ni humanidad.
El mordisco del "perro-flauta" no es violento, es la conquista de la calle, la ocupación de las plazas, la palabra, las ideas al servicio del hombre (y no al reves), las instituciones y entidades al servicio del hombre (y no al revés), la solidaridad frente a la tirania de las desigualdades, ...
El "perro-flauta" está que muerde... y no lo detendrán las farsas informativas ni todos los antidisturbios del mundo juntos.

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