Digo que la financiación privada de los partidos políticos se debe prohibir para que estos no se conviertan en esclavos de quienes les financian.
Y no a la financiación pública, tal como esta establecida, puesto que conduce al bipartidismo, estrangulando la llegada de nuevas opciones en igualdad de oportunidades.
Si para ganar unas elecciones no importan los programas sino la capacidad de gasto del partido, las campañas de imagen, los mítines-espectáculo, etc... se convierte en una condición imprescindible que los partidos que quieran tener alguna opción de triunfo se nutran de aportaciones y créditos. Aquellos que les concedan cualquier forma de financiación luego le exigirán (y de hecho se nota que le exigen) los correspondientes servicios desde el poder: "Poder que de esta forma nace hipotecado y en una onda de vasallaje distinta a la de sus legítimos dueños, que son los votantes.
Cuando llegue el momento en que los electores queden a un lado de la balanza y los financiadores al otro, el partido encontrará la forma de inclinarla a favor de sus patrocinadores y de hacer creer a sus votantes que la decisión a la larga será lo mejor para todos. (ya que hacen uso de lo que se llama la visión de "estadista")
Por eso digo que la financiación de los partidos políticos se debe eliminar en todas sus formas, haciendo que a las elecciones concurran los programas, las personas y el compromiso con los ciudadanos sin ningún adorno distractor, lejos de las tácticas demagógicas y gregarias.
A los grandes partidos no les interesa esto porque quieren mantener su ventaja frente a posibles alternativas de nuevos partidos o agrupaciones de electores, pero a los ciudadanos nos interesa sobremanera para recuperar el control exclusivo y democrático sobre los políticos: "Los elegimos para que nos sirvan desde los órganos de la soberanía popular, no para que sirvan a los poderes económicos que los corrompen".
Y ... cuando esto llega a tener consecuencias dolorosas ¡SE HACE ADEMÁS URGENTE!
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