Prefería como título "Libertad Civil" para hablar en términos autónomos y positivos, pero así incorporo el sentido histórico de la expresión.
Cuando los estados están rompiendo acuerdos y contratos sociales de forma unilateral, cuando los poderes económicos imponen sus decisiones usureras y ladronas sobre sociedades democráticas, cuando se cambia la constitución en una semana en contra de los programas electorales en los que se basa su legitimidad, cuando los poderosos y sus marionetas "bienpagás" hacen oidos sordos al clamor del pueblo y los dramas que están provocando, cuando los expertos recomiendan sandeces como recuperar el crecimiento mediante recortes, cuando los bancos tapan los agujeros de su mala gestión con el pan de los excluidos y aún así mantienen o suben sus beneficios, cuando ocurre -que tú lo sabes- todo esto y otras muchas "agresiones" mas...
Estamos legitimados para ejercer la Desobediencia Civil.
Todos sentimos que el poder que decide está oculto o muy lejos de nuestra capacidad de acción, empezando por el hecho de que estos poderes agresores se encargan de corromper la democracia, de sobornar la justicia, de rodearse de guardaespaldas (públicos y privados), de manejar las conciencias con la prensa, la radio y la televisión, ... de enfrentarnos a unos contra otros por cipotadas como ser azul o ser rojo, de engreirnos a unos sobre otros con la confianza de que durmamos la conciencia pensando que aquellos que sufren su agresión "se la merecen", de que a nosotros nunca nos llegarán sus agresiones porque somos trabajadores y buenos ciudadanos y no unos fracasados como "otros", ...
Solo hay una forma de conectar nuestra respuesta con los agresores, solo una de hacer temblar su imperio de inhumanidad: La Desobediencia Civil.
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