Me ha venido a la mente una manera de simplificar y dar justicia social a las relaciones económicas de la gente con su "cosa pública".
Lo hago con humildad, con la intención de abrir un debate, pero quisiera que se valorase el fondo del asunto y sus principales ventajas e inconvenientes a fin de modificarlo hasta su verdadera utilidad:
Se trata de sustituir la financiación del estado a través de impuestos por una acuñación de moneda a favor de las arcas públicas periodica o permanente, para dotarse por esta vía de su presupuesto. O sea, devaluando la moneda periodicamente, en un valor aproximado a una parte del incremento del valor global de la economía en el mismo periodo.
Complementos: Mantenimiento del impuesto del patrimonio en todo aquello que no alcance unos mínimos de productividad y que no se trate de bienes básicos como la vivienda familiar. Y creación de otros impuestos que eviten el refugio del dinero en valores estables tangibles o intangibles pero improductivos.
Compensación de las rentas del trabajo con una subida en salarios, ayudas y pensiones equivalente a la devaluación sufrida.
Beneficios: Castiga el dinero improductivo, devalua por igual al dinero negro que al declarado y por ello acaba con la picaresca en cuanto a los métodos para el fraude.
Incentiva el movimiento productivo del dinero, ya que para mantener o crecer en su valor debe medirse constantemente con la velocidad de devaluación.
Inconvenientes y condicionantes: Es una forma de juego económico que necesita de acuerdos internacionales para evitar la fuga de divisas y otras medidas consensuadas en cada area monetaria para regular de forma armónica estas provisiones públicas en función de indicadores como el nivel de desarrollo regional, la población, la renta per cápita, ...
En sí, el método consiste en convertir un fenómeno temido como es la devaluación en un procedimiento de financiación para poner a salvo los servicios sociales, la creación de infraestructuras y el propio estado del bienestar; castigando a las acumulaciones egoistas de los ahorradores, los especuladores y los que ahogan el valor producido por todos en bolsas inmensas, sin sentido vital ni siquiera para el que las acapara.
Espero aportaciones, siempre que provengan de personas que no se escandalicen de ideas tan aparentemente absurdas como esta: "muchas veces las medidas excepcionales pueden contener el germen de las medidas ordinarias que evitarían la necesidad de adoptar esas dolorosas medidas excepcionales".
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